Si el Reformer es la barra olímpica de un estudio de Pilates, el resto de aparatos son las mancuernas, las poleas y los bancos que completan la sala. Se puede entrenar mucho y muy bien solo con el Reformer, pero hay movimientos que en él resultan incómodos o imposibles, y para eso existen los demás.

En Club Pilates Indautxu, las clases de Reformer se complementan con otros equipos: el Springboard, la silla EXO, el TRX, la pelota Bosu y la esterilla. Quien llega por primera vez suele fijarse solo en las camas con carro. Pero entender qué aporta cada aparato ayuda a aprovechar mejor las clases y a entender por qué en una misma sesión se cambia de máquina varias veces.

El Reformer, la base de todo

Conviene empezar por el centro de la sala. El Reformer es un carro que se desliza sobre raíles, unido a la estructura por muelles de distinta tensión, con una barra para los pies y correas para manos o pies. Su gran virtud es la versatilidad: la misma máquina permite trabajar tumbado, sentado, de rodillas o de pie, y los muelles pueden ayudar al movimiento o resistirlo según cómo se coloque el cuerpo.

Es el aparato donde se aprenden los fundamentos y donde se pasa la mayor parte de la clase. Si todavía no lo conoces bien, en la guía sobre qué es el Reformer Pilates explicamos cómo funciona y qué trabaja.

Pero el Reformer tiene una limitación: casi todo se hace sobre una superficie horizontal y en movimiento. Para trabajar de pie con una base estable, con el cuerpo en vertical o desde ángulos que la máquina no permite, se necesitan otras herramientas.

El Springboard: los muelles en la pared

El Springboard es una tabla que se fija a la pared, con anillas a distintas alturas a lo largo de sus laterales. En esas anillas se enganchan muelles con asas o correas, y también una barra que se puede usar para empujar o tirar. Funciona de forma parecida a una de las torres del Cadillac, uno de los aparatos clásicos del método, pero ocupa mucho menos espacio.

Lo que añade es la posibilidad de cambiar la dirección de la resistencia. En el Reformer, los muelles tiran siempre en la línea del carro. En el Springboard, según la altura a la que se enganche el muelle, la resistencia puede venir de arriba, de abajo o de frente. Eso permite trabajar tracciones hacia abajo para la espalda, empujes y tirones de brazos de pie, o ejercicios tumbado en el suelo con los pies en los muelles.

Es especialmente útil para la parte superior del cuerpo y para trabajar de pie con resistencia, algo que en el Reformer resulta más limitado.

La silla EXO: pequeña y exigente

La silla EXO es una versión moderna de la silla que Joseph Pilates diseñó en los años treinta, conocida como Wunda Chair. Consiste en un asiento pequeño y acolchado con un pedal unido a muelles, que puede usarse entero o dividido en dos mitades independientes. Los muelles se enganchan más arriba o más abajo para ajustar la resistencia.

Su aspecto engaña. Parece un taburete, pero entre los profesores de Pilates tiene fama de ser uno de los aparatos más exigentes del método. La razón es la base de apoyo: es pequeña, y obliga al cuerpo a estabilizarse constantemente mientras empuja el pedal con las manos o los pies.

En la silla se trabaja mucho de pie o sentado, en posiciones verticales que se parecen más a los movimientos del día a día: subir un escalón, levantarse, empujar algo hacia abajo. Por eso es una herramienta excelente para la fuerza de piernas, el equilibrio y el control del tronco. Con el pedal dividido, además, cada pierna o cada brazo trabaja por separado, lo que pone en evidencia las diferencias entre un lado y otro.

El TRX: el cuerpo como carga

Alumnas realizando ejercicios de brazos con correas en una clase de Pilates Reformer en Club Pilates Indautxu Bilbao.
Alumnas trabajando la fuerza y control de brazos en una sesión de Pilates Reformer en Club Pilates Indautxu Bilbao.

El TRX es un sistema de entrenamiento en suspensión: dos correas regulables ancladas en un punto alto, con asas o estribos en el extremo. No usa muelles ni pesas. La carga es el propio cuerpo, y la intensidad se regula cambiando el ángulo: cuanto más inclinado está el cuerpo respecto a la vertical, más peso hay que mover.

Combinado con el Pilates, el TRX aporta inestabilidad controlada. Como las correas se mueven libremente, el cuerpo tiene que estabilizarse en todas las direcciones a la vez. Eso hace que ejercicios sencillos, como una sentadilla o un remo, exijan mucho más control del tronco y de las articulaciones que en una máquina guiada.

Es una herramienta muy útil para quien practica deportes con giros y cambios de dirección, y para cualquiera que quiera trasladar el control aprendido en el Reformer a movimientos más libres.

La Bosu y la esterilla: equilibrio y trabajo en el suelo

La pelota Bosu es una semiesfera con una base plana. Sobre ella, de pie, de rodillas o apoyando una parte del cuerpo, se trabaja el equilibrio y la reacción ante una superficie que cede. Su papel suele ser corto dentro de la clase, pero eficaz: unos minutos bastan para desafiar la estabilidad de tobillos, rodillas y caderas.

La esterilla, por su parte, conecta con el origen del método. El Pilates nació como un trabajo de suelo, y muchos ejercicios clásicos se siguen haciendo así. En una clase con aparatos, la esterilla sirve para pasar de la resistencia de los muelles al trabajo con el propio peso, sin ayuda ni carga añadida.

Qué aporta cada aparato, de un vistazo

AparatoQué añade a la claseEspecialmente útil para
ReformerResistencia graduable con muelles en múltiples posicionesAprender los fundamentos y trabajar todo el cuerpo
SpringboardResistencia desde distintas direcciones, trabajo de pieBrazos, espalda y ejercicios verticales
Silla EXOBase pequeña, trabajo vertical y unilateralFuerza de piernas, equilibrio y diferencias entre lados
TRXSuspensión e inestabilidad, carga con el propio pesoControl del tronco en movimientos libres
BosuSuperficie inestableEquilibrio y reacción de tobillos, rodillas y caderas
EsterillaTrabajo con el propio peso, sin ayuda de muellesControl y fuerza sin apoyo externo

Cómo se combinan en una clase

En una clase de Reformer Flow, la clase de cuerpo entero de Club Pilates, el Reformer es el eje y los demás aparatos aparecen según el objetivo de cada bloque. Puede que una parte de la sesión se haga en la silla para trabajar las piernas en vertical y otra en el Springboard para la espalda, y que la clase termine en la esterilla. La variedad no es un capricho: cada aparato permite trabajar el cuerpo desde un ángulo distinto. Puedes ver cómo es la clase en la página de Reformer Flow en Bilbao.

Para quien empieza, cambiar de aparato puede parecer un lío las primeras veces. El instructor explica cada transición, y en las clases de nivel inicial el ritmo deja tiempo para aprender a colocarse. Con unas pocas semanas, moverse entre el Reformer, la silla y el Springboard se vuelve tan natural como pasar de una máquina a otra en un gimnasio. Y es entonces cuando se empieza a notar lo que aporta cada una.

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